La torre de Babel de la redacción científica
Cuando usar más palabras no significa escribir mejor ciencia
Por Yadyra Piñera Concepción. TEXTUM. Mentoría Académica

En TEXTUM acompañamos a cientos de investigadores, docentes y estudiantes que buscan escribir con rigor, claridad y propósito. Y, sin embargo, hay un fenómeno que aparece cada vez con más frecuencia en la escritura académica: la inflación terminológica. Textos que parecen competir por quién incorpora más palabras sofisticadas, más sinónimos, más neologismos… aunque eso no implique comunicar mejor.
La escritura científica tiene un objetivo esencial: hacer comprensible el conocimiento. Cuando ese principio se pierde, el texto deja de cumplir su función epistemológica y se convierte en una torre de Babel conceptual.
El problema no es la falta de conceptos, sino el exceso de palabras
En ciencia, cada término es un concepto. No es un adorno ni un recurso estilístico: es una categoría con límites, significado y consenso disciplinar. Por eso, la búsqueda obsesiva de sinónimos —tan útil en la escritura literaria o creativa— puede ser contraproducente en la redacción científica.
“Un concepto, un término.” (Principio TEXTUM para la claridad académica)
Cuando un autor utiliza cinco denominaciones distintas para referirse al mismo fenómeno, el lector no interpreta variedad: interpreta confusión. Cree que se están introduciendo categorías nuevas, cuando en realidad solo se están cambiando las palabras.
La falsa novedad: cuando el neologismo sustituye a la claridad
En el ámbito educativo aparecen constantemente términos nuevos. Algunos responden a avances reales del conocimiento; otros, lamentablemente, surgen más por la necesidad de parecer innovadores que por la existencia de un concepto verdaderamente nuevo.
La ciencia necesita nuevos términos solo cuando existen nuevos fenómenos o cuando las categorías actuales no explican adecuadamente la realidad. Lo que no necesita es renombrar conceptos ya definidos para aparentar originalidad.
¿Por qué ocurre esta inflación terminológica?
Desde la experiencia de mentoría académica en TEXTUM, observamos varias causas recurrentes:
La presión por demostrar “aporte teórico” en cada investigación.
El deseo de diferenciar trabajos que, en esencia, estudian problemas similares.
Traducciones poco cuidadosas que introducen términos ambiguos.
La mezcla de lenguajes entre disciplinas sin una revisión conceptual rigurosa.
La creencia errónea de que “más complejo” significa “más científico”.
Paradójicamente, ocurre lo contrario: los mejores textos científicos son conceptualmente sencillos y terminológicamente precisos.
La virtud difícil: la sencillez conceptual
Los artículos más sólidos suelen compartir una característica: emplean un término para cada concepto y lo mantienen en todo el manuscrito.
No buscan impresionar al lector. Buscan que el lector comprenda.
La redacción científica no premia el virtuosismo léxico. Premia la precisión, la coherencia y la inteligibilidad. Escribir científicamente no consiste en complicar lo simple, sino en hacer inteligible lo complejo.
La claridad como responsabilidad epistemológica
La calidad de un texto científico no se mide por la cantidad de términos sofisticados que contiene, sino por la capacidad del lector para comprender:
Qué se investigó,
Cómo se investigó,
Qué se encontró, y
Qué aportan esos resultados al conocimiento existente.
Cuando el lenguaje se vuelve innecesariamente complejo, el conocimiento deja de circular. Y la ciencia, en lugar de avanzar, se fragmenta en una torre de Babel conceptual.
Perspectiva Inbound TEXTUM
Comunicar mejor para investigar mejor
En TEXTUM defendemos una premisa simple: la claridad es una forma de ética académica. Un texto claro no solo facilita la comprensión; también democratiza el acceso al conocimiento, reduce la ambigüedad y fortalece la credibilidad del autor.
La escritura científica no necesita más palabras. Necesita mejores decisiones terminológicas.
Cuando nombramos con precisión, las ideas circulan.
Cuando las ideas circulan, el conocimiento crece.
Y cuando el conocimiento crece, la ciencia avanza.